Por qué algunos no conseguimos iniciar una carrera literaria
Nunca me había atrevido a confesarlo, pero soy consciente de que, en el cara a cara, aburro con mis disquisiciones. No diré que me da igual, porque cuando uno intenta comunicar sus ideas o sus sentimientos "el" objetivo es comprobar que esa información se transmita (para el otro propósito, el de desahogarse, no importa mucho qué ocurre con el receptor). Si personalmente me fastidia, mi fracaso personal aún se agrava cuando sospecho que también se extiende a mi literatura, pues mi deseo desde siempre ha sido llegar al máximo número de lectores interesados (sitúo este adjetivo aquí por un motivo). En sintonía, fantaseo con que la conquista de estos lectores me ayude a sintonizar mejor con esto que llamamos propósito vital. Parece una cursilada, y no es fácil de defender esta idea. Sucede así con todo lo íntimo, que cuando se explica se vuelve banal, vacío, tonto. Sin embargo, si algo he ambicionado siempre es ampliar mis horizontes literarios a modo de conquista paulatina, po...